Medea
“Medea,
una tragedia inolvidable”
Medea,
antes de comenzar con esta tragedia, era una princesa que no pertenecía a la
cultura griega. Era una bella extranjera y hechicera del siglo V A.C. El autor
de esta tragedia, Eurípides, la describe como una gran figura femenina, como
una mujer que es fuerte y luchadora, y a también respetada. Una heroína mágica
que perduro por muchos años. Al principio de la obra, no se conocía muy
profundamente a este personaje y uno cree que estas cosas son verdaderas, pero
sin embargo, no fue tan así. Los griegos le tenían temor a Medea, miedo a lo
desconocido. Uno de las características que los griegos temían también fue que
Medea tenía poderes, hacía una especie de brujería con el que pudiera y fue una
de las más conocidas de le época.
Comenzando ya con la obra, se puede
decir y especificar en ello, que Jasón Y Medea en ese momento, eran una pareja
feliz. Eran esposos, y estaban muy felices de tenerse. Pero, cuando Jasón
decide dejarla, ahí se produce el desequilibrio de Medea, que trata de impedir
que las consecuencias sucedan.
Así es como comienza la tragedia, ni
bien Jasón decide dejar a Medea, sacarla y eliminarla de su vida. Es muy
lamentable y triste decir que Medea había dejado todo por él, y es más, hasta
hubiera dejado su vida entera con tal de ver a Jasón feliz. Pero algo que es
fundamental y que relata esta obra es que Medea se da cuenta de todo lo mal que
le hizo hacer Jasón y quiere cobrar venganza de ello. Por todo lo que él no
pudo hacer por ella, por todos los males que le causó, por todas las molestias
y llantos por él todos los días. Como si fuera poco, Medea lo apoyo en cada
momento de su vida, un ejemplo claro, y uno de los principales de la obra es
cuando le hace un hechizo a Perias, y asesina a la serpiente por el vellocino
de oro. Medea, se lamenta en silencio, y por dentro empieza a ser una mujer
fuerte, tratando de superar todo lo mal que le hicieron, actuando como una
bella mujer. Pero, se produce el desequilibrio cuando Jasón decide huir y casarse
con Glauce, una mujer griega. Y ese error de Jasón, hizo que Medea sea más
insegura, sea una mujer débil, pero que cobraría venganza. Medea pasa a ser una
mujer con más poder y actúa como si tuviera una máscara puesta. Obtiene su
propia venganza, matando a sus hijos, dejando a Jasón así, devastado y sin
respuestas de él.
En la mitad de la tragedia, Medea se
cuestiona el hecho de ser mujer, de tener que cuidar y amar a sus hijos- Hasta
se le cruzó por la mente matarlos de algún modo para que a Jasón le llegue eso
y que se sorprenda. Medea siempre quiso cobrar venganza primeramente por sus
hijos ya que ella los miraba con los ojos del marido, los veía reflejado en él.
Jasón nunca se había imaginado que su mujer, Medea, podía llegar a matar a sus hijos
de alguna manera, y menos envenenarlos con sus poderes.
Jasón estaba
decepcionado al verla a Medea como una mujer de esa forma. Por poco, no la pudo
reconocer:
[“¡Ay, odio! ¡Ay la
mujer más enemiga de los dioses y de mí, y de toda la raza de los hombres,
quien quiera que seas! Has osado arrojar la espada contra tus propios hijos,
después de parirlos y dejándome a mí sin descendencia!”]
No pudo sostenerse
como una mujer, nunca pudo sostener esa posición, pasa a ser un animal feroz y
fuerte, se comporta más allá de eso, como un hombre al dar todo por alguien.
También llegó a cuestionarse el hecho de ser una mala madre, capaz de hacerles
daño a sus hijos y a su propio marido. Ahí es cuando se lamenta y se produce el
desequilibrio de ella:
[“Oh, hijos, hijos
ya teneis y casa, en la cual vivireis siempre sin vuestra mísera madre; yo iré
desterrada a otro país, antes de recoger los frutos que habeis de dar, y de
veros felices;…”]
[“No podré pero
valgan los proyectos anteriores: de la tierra arrancaré a mis hijos, ¿Qué
necesidad tengo de afligir a su padre con estos males, de sufrirlos yo
duplicados
…No cometerais este
crimen mujer, déjalos, desventurada, perdona ya a tus hijos, viviendo allá
contigo será tu encanto…”]
Hasta en una parte
de este dialogo se contradice ella sola, y termina haciendo lo que al final le
pareció correcto que fue matar a sus hijos, según ella.
Ella se desdobla
cuando Jasón se quiere casar con otra mujer, se siente desechada y despreciada.
Más anteriormente, al principio cuando
Creonte decide echarla de Corinto (rey, padre de Glauce), al generar problemas
dentro de la ciudad entre Jasón y Glauce, Creonte decide echarla:
[“He dispuesto
Medea, que con tu seño y saña hacía tu marido, abandones, exiliada, esta ciudad
llevándote a tus dos hijos. Y que no demores la partida. Yo en persona voy a
vigilar que esta orden se cumpla y no voy a regresar al palacio hasta que te
eche fuera de las lindes de esta tierra”]
Medea muestra un
papel de víctima ante esa situación que Creonte le había planteado y justifica
eso diciéndole que la había abandonado su marida. Lo trata de convencer con la
escusa de buscarles un refugio a sus hijos, pero debajo de ese papel de
víctima, se esconde una mujer negativa. Ella pensaba en alguna idea para matar
a sus hijos y a su esposo. Ese pensamiento le había quedado hasta hace momento-
Lo convence y finalmente, lo hace. Este es el hecho de que pasa a ser una
heroína trágica, capaz de hacerle daño a cualquier persona. El Coro, realmente
la apoyaba a Medea, pero lo que nunca pudieron llegar a comprender y menos a
entender, era como Medea podía ser capaz de matar a sus hijos y más con sus
propias manos, sus propios y mismísimos poderes.
Finalmente, esta tragedia cierra con la
discusión de Jasón y Medea. Y es entonces, cuando aparece la peripecia, que es
el cambio de suerte entre Jasón y Medea. Ella lo único y lo principal que
quería desde un principio, era cobrar venganza y así lo hizo. Jasón triste se
retira de la obra. Y así es como finaliza esta tragedia.
Mucho mejor, Cami, aunque todavía hay algunos errores...
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