El tema que elegí es sobre el libro de “La casa de Bernarda Alba”. El personaje al cual me voy a referir
es a la madre llamada Bernarda. A esta mujer se le hacía muy difícil poder
llevar adelante su hogar y sus hijas. Todas las hermanas tenían algún problema
de rebeldía. La relación con ellas, era entre un amor y odio constante. Vivían
discutiendo de todo, y nunca se ponían de acuerdo. Las principales causas de
las discusiones eran, la sexualidad; el dinero; que se centraba en Angustias,
por ser la hija mayor, por lo tanto guardaba todo el dinero de la casa y no
permitía que nadie lo usara, el poder que Bernarda ejercía sobre ellas; falta
de hombres; etc.
En una de las conversaciones entre Magdalena, hija de Bernarda y Bernarda,
esta bien claro un ejemplo de lo que es la autoridad de ella.
[Magdalena: Ni las mías ni las
vuestras. Sé que yo no me voy a casar. Prefiero llevar sacos al molino. Todo
menos estar sentada días y días dentro de esta sala oscura.
Bernarda: Eso tiene ser mujer
Magdalena: Malditas sean las mujeres.
Bernarda: Aquí se hace lo que yo mando. Ya no puedes ir con el cuento a tu padre. Hilo y aguja para las hembras. Látigo y mula para el varón. Eso tiene la gente que nace con posibles.]
Bernarda: Eso tiene ser mujer
Magdalena: Malditas sean las mujeres.
Bernarda: Aquí se hace lo que yo mando. Ya no puedes ir con el cuento a tu padre. Hilo y aguja para las hembras. Látigo y mula para el varón. Eso tiene la gente que nace con posibles.]
Bernarda estaba llena de resentimiento y cumplía más bien con una función
masculina, que era por la falta de hombres en la casa. Protegía a toda costa,
la virginidad de sus hijas y casi nunca ellas podían salir de su hogar. Bernarda
era la que organizaba, ponía reglas y límites hasta el cansancio. Pero esto se
volvía en su contra. Tal vez haya sido que se crió con su madre, con poco
cariño, y falta de palabras como consecuencia de que era catalogada como loca.
Cuidaba tanto de las apariencias que creaba un clima muy tenso en el
hogar. No permitía que nadie se enterara de lo que ocurría en esas cuatro
paredes. Eso tiene que ver, con la interioridad y exterioridad. Las ventanas
eran símbolo de división entre las situaciones reales que ocurrían y las que
ella ocultaba.
Uno de los disgustos más grandes de su vida fue que una hija llegó a
romperle el bastón. Ese bastón no era solo un trozo de madera, sino que con él
se valía, imponía el orden y el respeto. En su mente, solo estaba el pensamiento
de que el matrimonio debía ser solo por amor y su principal discusión era
someterlas a que no tuvieran ningún contacto sexual con algún hombre. Es por
ello, que Bernarda se muestra en toda la obra como una mujer autoritaria de si
misma, censuradora de todo y, critica sobre cualquier hombre ya que todos le
parecían desagradables. Hasta que un día, la criada Poncia, intentó abrirle los
ojos a Bernarda, para que caía en la realidad acerca de los hechos ocurridos en
el hogar y las discusiones que se presentaban a cada rato.
Cami: Lo que escribiste no es un texto creativo. Volvé a leer las consignas y leé los ejemplos que subí al blog del aula para entender qué es lo que se pide.
ResponderEliminarBeso!