- Martirio: ¿Qué te sucede, Angustias?
- Angustias: Yo ya no puedo vivir más así.
- Martirio: ¿Qué fue lo que pasó?
- Angustias: Es que no conozco la felicidad. Tenemos una madre que es demasiado autoritaria, castradora, e injusta. ¡¡No nos deja hacer nada!!. Siempre trata de ocultar la realidad ante los demás. ¡¡Es lo que más me duele!! Tengo muchas ganas de irme de esta casa ya.
- Martirio: ¿Y donde podrías ir?, ¿Piensas qué con esta madre, podrás salir de este hogar y lograr la felicidad?
- Angustias: No sé, pero cualquier lugar sería más sano que vivir entre estas cuatro paredes.
- Martirio: Yo te aconsejo que tengas paciencia. A mi también me preocupa su falta de amor, su soberbia, y su casi maldad para con todas nosotras. Recuerda que vos tenes un hombre afortunado allá afuera que te está esperando. Si te vas, te llevarás toda la herencia de esta casa. Como quisiera yo tener esa suerte que posees de que un hombre te ame realmente. Me tiene muy angustiada toda nuestra situación y ¡nuestra madre que no nos comprende!
- Angustias: Lo mismo me sucede a mí. Trato de buscar respuestas, pero no logro encontrarlas. Nuestra madre será así para siempre. Su bastón es un claro ejemplo, lo usa más para castigarnos o acusarnos que para apoyarse para caminar.
- Martirio: No me quedan fuerzas para luchar. Pienso que esto será una cuestión de resignarse, y vivir como se pueda. Yo creo que Bernarda es así por su sufrimiento durante su infancia y por la falta de un hombre a su lado que la contenga y le brinde confianza y amor. ¡Quédate tranquila hermana, lucharemos juntas para resolver este drama!
Bien, Cami! Ahora sí!
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